miércoles, 15 de abril de 2015

Al meditar no nos alejamos de la sociedad, 

no nos escapamos de ella, 

sino muy por el contrario, 

nos preparamos para reinsertarnos adecuadamente en ella.
 

Thich Nhat Hanh


martes, 17 de febrero de 2015

El camino
Cuando tú encuentres el camino otros te encontrarán a tí
Al pasar por el camino serán atraídos hasta tu puerta
y el camino que no puede oírse resonará en tu voz
y el camino que no puede verse se reflejará en tus ojos.
Tao-Te-Ching

CAMINANTE DEL AMOR

1] Tu ya llegaste.
Por lo tanto, siente el placer en cada paso
y no te preocupes con las cosas
que todavía tienes que superar.
No tenemos nada delante de nosotros,
apenas un camino para ser recorrido a cada momento
con alegría.
Cuando practicamos la meditación peregrina,
estamos siempre llegando,
nuestro hogar es el momento actual
y nada más.
2] Por causa de eso, sonríe siempre mientras andas.
Aunque tuvieses que esforzarte un poco
y sentirte ridículo.
Acostúmbrate a sonreír y terminarás alegre.
No tengas miedo de mostrar que estás contento.
3] Si piensas que la paz y la felicidad están siempre adelante,
jamás conseguirás alcanzarlas.
Trata de entender que ambas
son tus compañeras de viaje.
4] Cuando andas, estás masajeando y honrando la tierra.
De la misma manera,
la tierra está tratando de ayudarte a equilibrar tu organismo
y tu mente.
Entiende esta relación y trata de respetarla
Que tus pasos sean dados con la firmeza del león,
la elegancia del tigre,
la dignidad de un emperador.
5] Presta atención a lo que sucede a tu alrededor.
Concéntrate en tu respiración
eso te ayudará a liberarte de los problemas y ansiedades
que tratan de acompañarte en tu camino.
6] Al caminar, no eres tú apenas que te estás moviendo,
sino todas las generaciones pasadas y futuras.
En el mundo llamado "real"
el tiempo es una medida,
pero en el verdadero mundo
no existe nada más allá del momento presente.
Ten plena conciencia que todo lo que ya sucedió
y todo lo que sucederá
está en cada paso tuyo.
7] Diviértete.
Haz de la meditación peregrina
un constante encuentro contigo mismo;
jamás una penitencia en busca de recompensas.
Que siempre crezcan flores
y frutos en los lugares donde tus pies toquen.
El largo camino para la alegría: 
Thay




Alan Watts - Hora De Despertar

LA ESENCIA (Cuento sufí)


Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto. El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia.
De repente, dijo:
- Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere?
La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo:
- Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima.
- Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito.
En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando.
De pronto, el abuelo dijo:
- Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas.
El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró.
El anciano dijo:
- Ahora quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves.
- El fruto, abuelo.
- Abre el fruto. ¿Qué ves?
- Granos, abuelo.
- Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves?
- Minúsculos granitos, abuelo.
- Abre uno. ¿Qué ves ahora?
- Abuelo, nada. No hay nada dentro.
Y el abuelo explicó:
- Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí.
El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque.
Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en el libro “Cuentos espirituales de la India” de Ramiro A. Calle