sábado, 25 de octubre de 2014


Piensa en esto: la mariposa se hizo de la misma sustancia que estaba hecha la oruga, y sin embargo se ven como dos criaturas diferentes. Vuestra realidad se formará a partir de la sustancia de vuestra energía. Por eso el modo en el que un maestro crea la realidad en un momento es que no depende de nadie más, no depende de gente, lugares, cosas, momentos o sucesos.
Entonces, ¿de dónde viene la magia? De él mismo. ¿De dónde vienen las maravillas? De su energía. Cuando se libera a tal grado del apego a personas, lugares, cosas, momentos y sucesos, cuando él está tan libre y se libera de tales restricciones, en un momento tiene a su disposición el poder de manifestar para sí mismo cualquier cosa que él elija, porque no hay nada bloqueándolo.


Extraído del libro "La clave del Maestro para manipular el tiempo" de Ramtha
 
 
 
 
 

Satyât nâsti paro dharmah.

"No hay religión más elevada que la verdad" 



Helena Petronila Blavatsky. 



Tal y como expresase la genial e incomprendida H.P. Blavatsky:

“La simbología debe ser estudiada en cada uno de sus aspectos, pues cada nación tiene su método peculiar de expresión; en una palabra, ningún papiro egipcio, ninguna olla india, ningún ladrillo asirio ni ningún manuscrito hebreo puede interpretarse literalmente” y “cada uno de los símbolos en papiros y ollas, es un diamante de muchas facetas; cada una de las cuales, no sólo encierra varias interpretaciones, sino que se relaciona igualmente con varias ciencias”.

En Isis Sin Velo, H. P. Blavatsky resumió el concepto pagano del hombre de la siguiente manera:

“El hombre es un mundo pequeño -un microcosmo dentro del gran universo. Como un feto, está suspendido, por sus tres espíritus, en la matriz del macrocosmos; y mientras su cuerpo terrestre está en constante armonía con su madre tierra, su alma astral vive al unísono con el anima mundi sideral. El es en ello, como ello es en él, ya que el elemento que penetra el mundo llena todo el espacio, y es el espacio mismo, sólo que ilimitado e infinito.

Con respecto a su tercer espíritu, el divino, qué es sino un rayo infinitesimal, una de las incontables radiaciones que proceden directamente de la Más Alta Causa-la Luz Espiritual del Mundo? Esta es la trinidad de naturaleza orgánica e inorgánica-la espiritual y la física, que son tres en una, y de la cual Proclus dice:

“La primera mónada es el Dios Eterno; la segunda, la eternidad; la tercera, el paradigma, o patrón del universo; los tres que constituyen la Triada Inteligible.”


TARA


Noble Tara, te pido, tanto a ti como a tu séquito,
que te acuerdes con amor de tu promesa del pasado
y liberes mis miedos y los de todos los seres.
Disipa la mentalidad oscura ante las adversidades.
Que puedan florecer las circunstancias armoniosas
y que nos concedas los sidhis [‘poderes mentales’] ordinario y supremo.
om tare tu tare ture sojá.


 om tare tu tare ture sojá.

TODO ES BRAHMAN



Todo es Brahman
Brahma Satyam, Jagan Mitya, Jivo Brahmaiva, Na Apara

Brahma Satyam, Jagan Mitya, Jivo Brahmaiva, Na Apara:

El llegar a captar el verdadero sentido de estas pocas palabras es el fin de todo buscador que se sumerge en las aguas del Advaita Vedanta en pos de la ansiada realización. Esta afirmación tan categórica, separada en cuatro estrofas, conlleva un enorme poder demoledor de barreras intelectuales, un mantra muy eficaz para adentrarse de lleno en la contemplación del Ser, que constituye el mayor anhelo del sincero aspirante.

Cada estrofa es una puerta o más bien, la llave de una puerta que nos permite ingresar directamente en la más profunda investigación, con la actitud correcta para indagar, para introducirnos con audacia intentando derrumbar los muros del pasado que como defensas de una antigua fortaleza se yerguen, una tras otra velándonos el acceso a la verdad, a la visión clara, a la realidad última.

Dice Shankara en el Vivekachudamani, que el pájaro del Vedanta posee dos alas y que ambas son fundamentales para garantizar el vuelo perfecto. Estas son el Discernimiento y el Desapego, y es la utilización de estas dos alas en perfecto equilibrio lo que debemos lograr al sumergirnos en la más silenciosa indagación.
"Yo soy el ritual, el sacrificio, la ofrenda a los antepasados, la hierba medicinal y el canto trascendental, yo soy la mantequilla, el fuego y la ofrenda."

"Yo soy el padre de este universo, la madre, el sostén y el abuelo. Yo soy el objeto del conocimiento, el purificador y la silaba OM. También soy el Rig, el Sama y el Yajur Vedas."

Yo soy la meta, el sustentador, el amo, el testigo, la morada, el refugio y el amigo mas querido. Yo soy la creación y la aniquilación, el fundamento de todas las cosas, el lugar de reposo y la eterna simiente."

"¡Oh Arjuna! Yo controlo el calor, la lluvia y la sequia. Soy la inmortalidad y la muerte personificada, tanto la existencia como la inexistencia están en mi."

"Aquellos que estudian los Vedas y beben el jugo de soma para alcanzar los planetas celestiales, me adoran indirectamente. Ellos nacen en el planeta de Indra donde disgrutan de los deleites celestiales."

"Cuando ellos han disfrutado así el placer celestial de los sentidos, retornan nuevamente a este planeta temporal, así a través de los principios védicos, ellos solo alcanzan una felicidad fugaz."

"Pero a quienes me adoran con devoción, meditando sin desviación en mi forma trascendental, Yo Mismo les llevo lo que les hace falta y les preservo lo que poseen."

"Todo aquello que un hombre pueda ofrecer en sacrificio a otros dioses, oh hijo de Kunti, en realidad esta destinado únicamente para mi, pero se ofrece sin verdadera comprensión."

"Yo soy el único disfrutador y el único objetivo del sacrificio, aquellos que no reconocen mi verdadera naturaleza trascendental, caen."

"Aquellos que adoran a los semidioses, nacerán entre los semidioses, aquellos que adoran a los fantasmas y espíritus nacerán entre tales seres, aquellos que adoran a los antepasados iràn a los antepasados y aquellos que me adoran vivirán conmigo."

"Si alguien me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, fruta o agua, yo la aceptarè"

Bhagavad-Gita, Capitulo 9, Versos 16 a 26.