sábado, 25 de mayo de 2013

EL SER UNO - PASTELEROS DE ILUSIONES


“Había una vez, muchas personas que querían experimentar diversas calidades de dulces y para hacerlo, visitaban diferentes dulcerías y otros lugares que les proporcionaban deliciosos dulces. Todos esos dulces les eran expuestos en forma muy llamativa, exquisitamente decorados, de todos los sabores, formas y colores. Las dulcerías para atraer a todos sus clientes, montaban espectáculos circenses de extrema sofisticación y sus tiendas eran decoradas con el máximo cuidado, haciendo de ellas expresiones de incomparable belleza.
 
Era tal la maravilla de sus presentaciones, que cuando la persona entraba se encontraba en otra realidad de felicidad mágica e irreal. Las personas durante ese tiempo se dedicaron a visitar estas dulcerías lujosas y como se sentían tan bien y alegres dentro de ellas, lo único que querían era: comer, comer y comer, por supuesto, ninguno sabía lo que comían o de que estaban hechos esos dulces. 
 
Confiando plenamente y ciegamente en todas las dulcerías y en las personas que preparaban los dulces, nunca se preguntaron o cuestionaron lo que estaban comiendo. Los pasteleros y sus ayudantes, inteligentemente para no perder a sus clientes, les mostraban los dulces hechos con magia y espectáculos extraordinarios, les prometían que al comerlos transformarían sus vidas, que al hacerlo se irían a un paraíso encantado y mágico etc. así todos encandilados y alucinados, comían, comían y comían, cada vez más, pensando que se transformarían en una maravillosa experiencia angelical. 
 
Los pasteleros les decían: Miren, los dulces son amarillos, están hechos de pura yema de huevo - era mentira, le ponían colorante amarillo y esencia con sabor a huevo – Es puro chocolate, reafirmaban – mentira, era esencia de color y sabor a chocolate – Si los comen se convertirán en ángeles y podrán volar - y así los incautos comían, comían y comían sin tener la noción del por qué debían comer, simplemente repetían lo que todo el mundo hacía. Mientras tanto, el pastelero reía y reía de la ignorancia de sus clientes y se mofaba de la credulidad que ellos tenían, se sentía cada vez más seguro y sobre todo su ego lo hacía verse muy inteligente, porque lograba engañarlos.
 
Las personas de tanto comer y comer, comenzaron a enfermarse, a sentirse tristes, sin saber que les estaba sucediendo. Muchos de ellos los más despiertos, empezaron a observar detenidamente a los pasteleros, sus tiendas y todo el juego que ellos hacían, y al abrir los ojos a la verdad, empezaron a  comprender que lo que los había enfermado, eran todos los dulces que habían comido. Sin decir nada comenzaron a dejar de comerlos y poco a poco iban recuperando su salud física y mental. Entraban a las dulcerías y todo lo que antes les parecía extraordinario, sublime y glorioso, ya no era así. 
 
Al ver a las personas hipnotizadas que comían y comían sin parar, quisieron ayudarlas, empezaron a transmitirles sus experiencias, cómo ellos se habían liberado de comer dulces y a través del convencimiento para que ellos dejaran la adicción del dulce, les preguntaban: ¿Ustedes saben lo que comen? ¿Tienen noción de la cantidad que deben comer? ¿Saben preparar los dulces que tanto les gusta? ¿Les gustaría prepararse sus propios dulces? ¿Tienen las recetas?...
 
Así pues, lentamente y con mucha paciencia lograron libertar a muchos, pero la mayoría inmersos en su comodidad, vicio y adicción, se quedaron atrapados en la sensación agradable que el dulce les proporcionaba, no querían ver, entender, salir y conocer otras experiencias, prefirieron quedarse presos en el desenfreno del instinto que ello les proporcionaba”... 
 
¿Por qué hemos contado esta historia? – dijo el hermano Seramita, hizo un ademán con la mano y continuó – Porque es para todos ustedes, los que se han librado por propia voluntad y para todos aquellos que han renunciado voluntariamente al placer de los sentidos, es que les estamos mandando a través de muchos mensajes y canalizaciones, el conocimiento del Despertar de la Consciencia. EL SER UNO es uno de ellos, las fórmulas, las recetas para que ustedes mismos se preparen los dulces y los puedan comer equilibradamente, con sensatez y cordura. Ustedes no necesitan vivir pendientes de aquellos que dicen tener las fórmulas para trascender, ustedes son libres, pueden hacerlo con interés y voluntad de realizarlo. 
 
Algunas veces, la voluntad del esfuerzo es exactamente lo que necesitan en sus vidas. Si la vida les permitiese pasar por ella sin encontrar ningún obstáculo, los dejaría limitados e inertes, no lograrían ser tan fuertes como deberían ser y nunca podrían volar hacia lo infinito del cosmos. Vivan la vida sin miedo, enfrenten todos los obstáculos, demuestren que son valientes y que pueden superarlos. Este esfuerzo se llama: FORTALEZA, fórmula importante para una alimentación adecuada…
 
Texto: EL SER UNO V – Los Interanos – La Ciudad de Cristal.
 
conversandoconelseruno.blogspot.com
 
 

EL SER UNO La Matrix - The Matrix

jueves, 23 de mayo de 2013

LO QUE SABEMOS


"LO QUE SABEMOS ES UNA GOTA DE AGUA;

LO QUE IGNORAMOS ES EL OCÉANO."

ISAAC NEWTON

SOIS DIOSES - COSECHA

Solo podréis recoger los frutos correspondientes a las semillas que sembrasteis. El hecho de que el tiempo no haya sido favorable, de que el sol lo haya quemado todo, de que haya llovido demasiado, o de que los pájaros y los topos se hayan comido la siembra, esta es otra cuestión. Se trata de accidentes que no varían en absoluto la realidad de la ley: cada simiente produce su semejante, porque esta huella que posee la semilla no puede serle arrebatada.
Podemos impedir, momentáneamente, que de frutos, pero no cambiar su naturaleza.
Es imposible quitarle el esquema que hace que de trigo y no maíz. Yo os hablo de la naturaleza de la semilla, y el día en que las condiciones sean favorables, esta semilla germinara y dará frutos conforme a la huella buena o mala que hayáis grabado. Si, porque debéis saber que todo se graba.




Omraam Mikhael Aivanhov

LA SOLEDAD NO EXISTE


En la calle, en las tiendas, en el metro o en las estaciones, no vemos más que semblantes apagados, herméticos, inexpresivos. ¿Es normal que los humanos manifiesten tan poca alegría al verse, y que se mortifiquen unos a otros con un espectáculo tan prosaico? ¿Por qué no se muestran más cálidos, más expresivos, más sonrientes, más vivos? y aún sin tener motivos para estar tristes o desdichados, solamente viéndoles, recibimos esas influencias y entonces llegamos al trabajo, o regresamos a casa, de mal humor, deprimidos, y transmitimos este estado a nuestros compañeros o a nuestra familia. Esta es la vida deplorable que continuamente los humanos se están creando entre sí. ¿Creéis que no es importante mostrar a todos aquellos con los que os relacionáis un rostro abierto, amigable, fraternal?

Esto es la verdadera poesía. Para ser verdaderamente poeta, no basta con escribir versos. El verdadero poeta es aquél que crea la poesía en su propia vida, esforzándose en introducir en ella la pureza, la luz, el amor, la alegría.


Algunos dirán: "Pero, ¿cómo se puede sonreír, como se puede estar contento, si se piensa en todas las tragedias que agobian a la humanidad? ¡Y todas las desgracias que se encuentran en la calle!..." ¡Ah! ¿ Creéis que se sentirán mejor si os ven con la cara larga? Es evidente que hay que hacer algo para ayudar a los desgraciados. Pero si vosotros, que no sufrís privaciones, ni enfermedades, ni persecuciones, os paseáis con un semblante lamentable, ¿qué esperáis obtener de ello? Para ayudar a los demás, hay que empezar por presentarles, por lo menos, un rostro abierto, sonriente.

Gracias a la poesía, amamos a los seres y buscamos en ellos algo sutil, luminoso porque necesitamos mirar, sentir, respirar algo que nos apacigüe, que nos armonice, que nos inspire, ¿por qué los humanos nunca se preocupan de la penosa impresión que producen en los demás? Siguen ahí, apagados, gruñones, con los labios apretados, las cejas fruncidas, y aunque intentan mejorar su apariencia exterior con toda clase de trucos, su vida interior, prosaica, corriente, no deja de transparentarse.

El mayor secreto, el método más eficaz, es el amor, el amor que armoniza, que ilumina vuestro rostro y todo vuestro ser interior.

Al salir, por la mañana, de vuestra casa, pensad en saludar a todas las criaturas del mundo visible e invisible. Y ya veréis como después, a lo largo del día, os sentiréis vivir en la poesía porque habréis enviado vuestro amor, y desde todas las regiones del espacio el amor retornará a vosotros multiplicado. ¡Cuántas cosas se pueden hacer para aportar a la vida belleza y poesía! No hay que dejarse acaparar por las preocupaciones y los asuntos materiales, sino reservar un poco de tiempo para consagrar las energías a todas esas actividades que darán sentido a vuestra existencia. Los humanos aún no lo han comprendido; hablan de amor, quieren ser amados, pero permanecen cerrados, apagados... ¡prosaicos, en una palabra! No saben como vivir esta vida poética gracias a la cual les amarán. Si fueran más inteligentes, comprenderían hasta qué punto esta actitud es deplorable para ellos y para los demás.

Procurad ser cada día más vivos. Ahí está vuestra salvación y la de los demás. Y volverse más vivo, significa dar vuestra luz y vuestro calor. Este es, en efecto el ejercicio que debéis hacer para salir un poco de vosotros mismos, de este estado de estancamiento tan prosaico: aprended a mantener conscientemente en vosotros mismos un estado de poesía.

¡Es tan agradable encontrar a alguien en quien sentir que todo esta animado, Iluminado! Se ama a un árbol porque tiene frutos, se ama a una fuente porque de ella brota el agua cantarina, se ama a las flores porque tienen colores y perfumes y, de igual modo, se ama a las criaturas que se abren para dar algo claro, luminoso, perfumado y melodioso. Aprended pues a cultivar en vosotros este estado de irradiación, de esplendor. Acostumbraos a sonreír, a mirar con amor, a desprender de vuestro corazón algunas partículas vivas para enviarlas a los demás... ¡y seréis vosotros quienes os sentiréis los más felices!

Omraam Mikhaël Aïvanhov

EL DEBER DE SER FELIZ


¡Cuánta gente se queja de la soledad!. Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: “¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!” Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se sienten solos: porque esperan el amor en lugar de buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de, nosotros. Dejad que salga, que se manifieste porque sólo así lo encontraréis realmente.

Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo entero, saludáis a toda la creación diciendo: “Buenos días, buenos días, buenos días”, no os sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días… Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero nos los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría… ¿Tan difícil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.


Empezad desde hoy a cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: “Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán”. Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán: “¿Qué le ocurre a éste?” Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial.

Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra… y se siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.

Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace… A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás.

Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos?

Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov


LA NUEVA TIERRA - FILOSOFIA DE LA UNIDAD


FILOSOFÍA DE LA UNIDAD






DEBÉIS TRABAJAR PARA QUE TODO CONVERJA EN UNA SOLA DIRECCIÓN, 
AMANSAR EN VOSOTROS CUALQUIER TENDENCIA CONTRADICTORIA Y HETEROCLITA,
CONVENCERLA PONIÉNDOLA A NUESTRO SERVICIO, IMPONIÉNDOOS A ELLA.
Y CUANDO HAYÁIS FORMADO UNA UNIDAD DE TODAS ESAS ENERGÍAS,
CUANDO HAYÁIS APRENDIDO A PROYECTARLAS
Y DIRIGIRLAS HACIA UNA DIRECCIÓN ÚNICA,
GLORIOSA, LUMINOSA, SALUDABLE,
OS CONVERTIRÉIS EN UNA HOGUERA ENCENDIDA,
TAN CÁLIDA Y PODEROSA QUE PODRÉIS IRRADIAR INMEDIATAMENTE EN TODAS DIRECCIONES,
COMO EL SOL.

RECOGED ESA IDEA Y MEDITADA A LA SALIDA DEL SOL:
COMO LOGRAR LA UNIDAD DENTRO DE UNO MISMO,
ELIMINAR TODO LO QUE CONTRADICE,
RETAZA, IMPIDE LA REALIZACIÓN DE VUESTRO IDEAL,
Y AMPLIAR TODO LO QUE NOS DA UN ÍMPETU FORMIDABLE, IRRESISTIBLE.

ASÍ DÍA Y NOCHE HAY NUEVAS ENERGÍAS QUE CONVERGEN EN LA 


MISMA DIRECCIÓN
PARA UN TRABAJO DIVINO.

Extracto del libro “La Nueva Tierra”
OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV